Un cóctel muy recomendable
(Rosa Mora)
Alba Editorial rescata La dama desaparece de la escritora británica Ethel Lina White, publicada originalmente en 1936
Imagínense: un
tren expreso nocturno, envuelto en nubes de vapor, que parte de algún remoto
lugar de Europa del Este. Sus destinos serán Bucarest, Zagreb, Trieste...Los
compartimentos no demasiado limpios, y abarrotados, gente de pie apiñada en los
pasillos. Chacha, chaca, chaca... balanceándose en el traqueteo del vagón
viajan un grupo de personas, algunos de ellos ingleses:
Con estos ingredientes, un cóctel perfecto, la escritora británica Ethel Lina White publicó The Wheel Spins (Gira la rueda) en 1936, una novela para disfrutar y pensar. Dos años después la tocó Hitchcock con su varita mágica y a partir de entonces la novela se tituló, como la película, La dama desaparece (en España, Alarma en el expreso).
Alba Editorial rescata La dama desaparece de la escritora británica Ethel Lina White, publicada originalmente en 1936
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Una secuencia de La dama desaparece, de Alfred Hitchcock |
Iris, una
atractiva y adinerada joven que viaja sola por primera vez. Dos caballeros
preocupados por ella, una gigantesca y temible mujer -la Baronesa- y su
siniestra corte...Y la impagable señorita Froy, una institutriz británica de
regreso a casa.
Iris siempre
había llevado una vida de holganza, rodeada de una alegre tropa de aduladores y
aprovechados. Ahora, se enfrenta a la realidad. Percibe una hostilidad
soterrada en el tren, no comprende por qué, ni tampoco el idioma que habla la
mayoría; se siente desamparada y sólo halla refugio en la señorita Froy. Pero
la señorita Froy desaparece.
Desesperada, Iris se implica
hasta el delirio en la búsqueda de la institutriz, enfrentándose a los
pasajeros que la creen una histérica. Ni siguiera sus compatriotas británicos
la creen. En veinticuatro horas, vive más aventuras que en el resto de su vida
y aterriza en la realidad.
Con estos ingredientes, un cóctel perfecto, la escritora británica Ethel Lina White publicó The Wheel Spins (Gira la rueda) en 1936, una novela para disfrutar y pensar. Dos años después la tocó Hitchcock con su varita mágica y a partir de entonces la novela se tituló, como la película, La dama desaparece (en España, Alarma en el expreso).
Entre todos los
logros de esta novela, está la descripción de sus personajes secundarios; aguda
y cargada de intención: las señoritas Flood-Porter, la sólida dignidad de las
damas inglesas de la época; el vicario y su mujer, tan bondadosos; los
Todhunter, una pareja elitista que oculta un secreto. Todos con una biografía
excelente.
Una
institutriz inglesa
Quien se lleva la palma es la señorita Froy. Es uno de
los aciertos de White. La institutriz apenas aparece, pero la vemos a través de
los ojos de Iris: vestida correctamente de tweed, a medio camino entre adulta
cursi y joven detenida en el tiempo. Habla diez idiomas y eso y el hecho de
trabajar le da sensación de poder. Sus ideas anticipan cambios, aunque en
algunos aspectos sigue anclada en el pasado. Le dice a Iris, refiriéndose a las
hermanas Flood-Porter: “Son parte de una Inglaterra que se está quedando atrás,
gente privilegiada, que vive en grandes casas y no gasta su capital. Siento mucho
que se estén extinguiendo”. “Aunque soy trabajadora, sé que esta gente
acomodada y amable defiende muchas cosas buenas: la tradición, la caridad, el
prestigio nacional”.
Merece la pena detenerse asimismo en la descripción que
hace White de los ancianos padres de la señorita Froy, de escasos recursos, que
viven austeramente en un pueblecito de la Inglaterra profunda. De algún modo,
recuerdan los apuros de los Bunting en El huésped, de Marie Belloc Lowndes, otra dama del crimen.
White retrata con sorna, casi con crueldad, a sus
compatriotas británicos y su visión del mundo en la década de los años treinta
del siglo XX. “Voy a recordar que estas personas no son más que extranjeros. No
me tengo que dejar impresionar. ¡Nosotros somos ingleses!”, dice Froy a Iris.
“Estos distritos remotos son todavía feudales y van siglos por detrás de
nosotros”, afirma uno de los pasajeros británicos. “Es increíble como estos
ingleses se consideran la policía del planeta”, opina otro viajero.
La escritora es muy hábil mezclando este tipo de
reflexiones con una intriga que mantiene todo el tiempo en vilo a los lectores.
Ethel Lina White nació en Abergavenny (Gales). Sus
biógrafos no se ponen de acuerdo en la fecha: ¿1876, 1884, 1887? Según un
sobrino, debió ser en 1875. Murió en Chiswick (Londres) en 1944. Trabajó
durante muchos años en la administración pública, hasta que lo dejó para
dedicarse solo a la literatura. Empezó a escribir muy joven, primero para
niños, luego relatos y después novelas. Ya tenía los cincuenta cuando publicó
la primera de sus historias detectivescas.
Tiene un estilo brillante, unos diálogos ágiles, hace
magníficas descripciones tanto de personajes como de ambientes y situaciones y
no le falta humor. Decía que las novelas policiacas debían ser prefectas y
escribía y reescribía sus textos hasta la saciedad.
La escritora ocupa un lugar de honor entre las damas del
crimen que marcaron el ritmo en la llamada Época Dorada de la novela
detectivesca británica, en el periodo de entreguerras. Fue tan famosa en su
época como Agatha Christie Dorothy_L._Sayers y en algunos aspectos las
supera. Por ejemplo, en el humor, en una
visión feminista y en una elegante mala leche.
Ethel Lina White escribió 17 novelas policíacas, entre
ellas la también magnífica La escalera de caracol, llevada al cine en 1945 por Robert Siodmak.
Tiene, como La dama desaparece, un
punto de intriga psicológica. Narra la peripecia de una joven dama de compañía
que empieza a trabajar en una mansión aislada, habitada por un profesor viudo,
su hermana y su madrasta, cuando se produce una serie de crímenes de muchachas.
La escalera de caracol es prácticamente inencontrable. Ojalá alguna
editorial, como Alba, en su atractiva colección Rara Avis, la rescate como ha
hecho con La dama desaparece.
La
dama desaparece
Ethel
Lina White
Traducción
de Enrique Maldonado Roldán
Alba
Editorial
312
páginas. 19,50 euros
Ebook,
9,49 euros
me lo compro y lo leo. me gusta mucho como atrapa ese texto. Gracias. Pepe Ribas
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