Los retos de John Verdon
(Rosa Mora)
El escritor estadounidense John Verdon (Nueva York, 1942) plantea en cada una de sus novelas un reto a su detective, David Dave Gurney, y lo plantea también a los lectores. Un reto aparentemente imposible de cumplir. Si en la primera e impactante Sélo que estás pensando (2010), el asesino de los números anticipaba el dígito que un tipo tenía en la cabeza, ahora, en la quinta de la serie, Controlaré tus sueños, el enigma es aún mayor: cuatro hombres jóvenes se suicidan tras haber seguido un tratamiento por hipnosis para dejar de fumar. Los cuatro tuvieron la misma pesadilla horrorosa antes de morir. ¿Fue un suicidio inducido por el psicólogo hipnoterapeuta? Eso es lo que cree el superpoli asignado especialmente al caso.
El escritor estadounidense John Verdon (Nueva York, 1942) plantea en cada una de sus novelas un reto a su detective, David Dave Gurney, y lo plantea también a los lectores. Un reto aparentemente imposible de cumplir. Si en la primera e impactante Sélo que estás pensando (2010), el asesino de los números anticipaba el dígito que un tipo tenía en la cabeza, ahora, en la quinta de la serie, Controlaré tus sueños, el enigma es aún mayor: cuatro hombres jóvenes se suicidan tras haber seguido un tratamiento por hipnosis para dejar de fumar. Los cuatro tuvieron la misma pesadilla horrorosa antes de morir. ¿Fue un suicidio inducido por el psicólogo hipnoterapeuta? Eso es lo que cree el superpoli asignado especialmente al caso.
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John Verdon |
Verdon es un buen
creador de atmosferas obsesivas y paisajes de angustia y terror. En Controlaré tus sueños, ha elegido un
lujoso complejo hotelero vacío en las montañas Adirondack, en el noroeste del
Estado de Nueva York. Allí, van a parar Gurney y su esposa, Madeleine. Él, para
entrevistarse con el psicoterapeuta y ella, con la esperanza de proseguir hacia
unas vacaciones de nieve.
El escritor reúne todos
los ingredientes de lo que podría ser una película de serie B o una
superpropducción (según el presupuesto): 22 grados bajo cero, una tormenta de
nieve que los deja incomunicados, sin luz, sin calefacción, frío permanente, vehículos
saboteados, ruidos misteriosos, teléfonos pinchados, micrófonos y cámaras
ocultas, espeluznantes lobos disecados que parecen reales, visiones
fantasmagóricas, miedo y, por si fuera poco, el desmoronamiento de la siempre sensata
Madeleine.
Los personajes que
pululan por este siniestro lugar no tienen desperdicio: el manitas que se pasea
con un hacha y que les advierte del Mal; un gerente estafador rehabilitado y convertido
en consejero financiero; un rico heredero sumergido en alcohol y drogas que
cree que las normas son sólo para los otros; un caballero de campo, de
elegancia británica, que siempre está a punto de echar una mano; el
psicoterapeuta que tiene temores paranoides; su protectora hermana…
En este panorama, destaca
Jack Hardwick, ya conocido de otras novelas, excompañero de Gurney de cuando
estaba en la policía de Nueva York, de la que Dave se jubiló hace cuatro años
tras 25 de servicio. Inteligente y perspicaz, es él quien le arrastra a esta
nebulosa aventura y, en cierta manera, es él quien le saca del atolladero. Es
un buen contraste entre la oscuridad de la noche y la luz del día.

“Proteger a la patria
se ha convertido en un cheque en blanco en manos de alguna gente muy
despiadada” (página 252), dice uno de los personajes. “Que Dios no salve de los
salvadores” (página 415), reflexiona Gurney. Inquietante. Da miedo. Lo explica
bien.
¿Por qué gusta tanto?
Es un misterio casi tan irresoluble como los que
propone en sus novelas. John Verdon no destaca literariamente, a menudo es
repetitivo y a sus libros les sobran páginas, pero engancha.
Es un escritor tardío. Empezó a escribir pasados los 60
tras una intensa carrera de publicista, por consejo de su esposa, y con el
deseo de que sus historias le gustaran a ella.
Uno de sus autores preferidos es Arthur Conan Doyle
(El sabueso de Baskerville). Es un lector voraz de novela policiaca,
prácticamente su única lectura, afirma, y conoce al dedillo todos sus resortes.
¿Las claves de su éxito?
- Tiene ideas brillantes: una novia es asesinada ante los invitados en el banquete de bodas (No abras los ojos), un asesino en serie al que nunca lograron atrapar (Deja en paz al diablo) o un rico empresario asesinado durante el funeral de su madre (No confies en Peter Pan). En sus novelas, nada es lo que parece.
- Implica directamente al lector usando siempre en sus títulos la segunda persona del verbo: Sé lo que estás pensando, No abras los ojos, Deja en paz al diablo, No confíes en Peter Pan y Controlaré tus sueños.
- Mezcla con acierto lo profesional y lo personal. Su detective, Dave Gurney, se guía por la lógica y no cree nunca en la primera solución. Su inteligente esposa colabora con él y ambos corren toda suerte de peligros.
- Sorprende con golpes de efecto, a menudo los finales de sus capítulos son de infarto y sus desenlaces suelen ser de alta pirotecnia.
- En todas sus novelas aparece una crítica más explícita o más velada a la corrupción de policías y fiscales.
- Si como publicista su objetivo era conseguir que la gente desease cosas, en sus novelas es mantener en vilo al lector.
Lo consigue.
Controlaré tus sueños / Controlaré els teus somnis
Traducción al castellano de Javier Guerrero y al catalán, de
Pau Bombardó
Roca Editorial
429/428 páginas. 19,90 euros
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