viernes, 20 de julio de 2018

Ruta literaria, Rosario




   Esta tarde estrenamos un recorrido literario por la ciudad. Guiados por sus escritores.

La ruta es un recorrido que nos lleva desde el pasaje PAN a la Facultad de Humanidades, de allí a retroceder hasta la calle Maipú y otras paradas. Seguimos la huella de Jorge Riestra, Roberto Retamoso, Elvio Gandolfo, Angélica Gorodischer, Osvaldo Aguirre, Marcelo Scalona, Valeria Correa, Matías Magliano, Roberto Fontanarrosa, Juan Carlos Martini, Rafael Ielpi, Gary Vila Ortiz, Marta Ortiz, Lila Gianelloni, Silvina Pessino, Lucrecia Mirad. Y sin olvidar (o intentando no hacerlo) otros importantes nombres de la literatura. 
  Nuestros pasos van tras la importancia del café como entidad literaria y sentimental, y también tras la fascinación por el género negro de tantos autores de Rosario. Algunos de ellos transformando el escenario rosarino en una nebulosa escena de Raymond Chandler. También daremos con otros escritores que tuercen el espacio urbano en beneficio de una delirante invención. 
   

Será un intento de tomarle el pulso a esta ciudad, a sus revistas literarias, a sus poetas y sus agentes culturales. 
   

 Salimos hoy a las 17,30 horas y mañana a las 10,30 horas. Desde el pasaje PAN. Y regresaremos el primer fin de semana de agosto.
  Es una gran alegría, para las dos autoras de este blog, caminar por esta ciudad.
  Y queremos compartirlo con nuestros lectores de los dos lados del Atlántico. 

viernes, 29 de junio de 2018

(Lilian Neuman)

De Ann Cleeves (Gran Bretaña, 1954), la editorial Maeva ha publicado Una trampa para cuervos. Hay muchos más libros de esta prolífica dama que sabe mucho de pájaros, que vive en el bosque desde hace años y que, alguna vez, inesperadamente, cuando se disponía a escribir una novela psicológica, se le apareció la imagen de esta heroína singular, tan feúcha y desentendida de los reglamentos estéticos
Ann Cleeves
   La inspectora Vera Stanhope es protagonista de una serie de novelas. Esta es la tercera de un ciclo que en el original va por la octava entrega. Para saber de ella es mejor que hablen los demás, estos educados y reservados habitantes de la costa de Northumberland, en el nordeste de Inglaterra. Una vecina se refiere a ella como esa inspectora gorda. "Una mujer que se ha abandonado”. Otra atildada joven señora dirá: “El rostro de la inspectora podría haber sido atractivo si se hubiera esforzado más. Su ropa era informe, sus cabellos estaban mal cortados”. Por esos rincones del paisaje adonde llega el sonido de la olas del mar del Norte -aunque en algunos casos (y casas) parece que de fuera no llega, hace siglos, absolutamente nada- se mueve esta especial mujer.
  Elegimos a Vera, en este blog, como recomendación para el verano. En el variado panorama de investigadoras actuales es una de las más poco elegantes y más auténticas.
Vera, en la serie televisiva

  Como he dicho, parejas y familias que Vera tiene que interrogar la llevan a gentes bien vestidas y con un buen pasar. Pero una madre llega a casa y  encuentra a su joven hijo Luke en la bañera, muerto, y rodeado de flores. De a poco se entenderá qué ocurría con todos ellos.
  Vera interrogará a la madre y a la hermana de Luke, a un profesor y escritor de curiosos cuentos (y con un trauma no superado, desde hace veinte años), a una bibliotecaria y a los miembros de un club de lectura. Y sabrá de un grupo de amigos unidos desde hace años por la afición de observar pájaros (algo que Ann Cleeves empezó a hacer en los años 80, cuando se fue a vivir por allí). Y habrá otro crimen similar, un escenario con las mismas señas particulares. Y una chica.
  Es un caso difícil y Vera, contra todo lo que parece, es muy sutil. Con sus andares potentes y sus miradas que se clavan en la gente sin disimulo, descubre la vida de la joven Lily Marsh, la otra víctima. Y, como un inspector de tuberías subterráneas, sigue las conexiones de Lily y un antiguo amor, hoy trabajador de una clínica que, a la vez, también tiene conexión con aquel chico muerto. Una breve novela de obsesión dentro de la intriga. 
  Vera, huérfana de madre desde pequeña, entiende muy bien que alguna mujer por aquí sienta vergüenza. Su padre era un torpe taxidermista aficionado que trabajaba en la mesa de la cocina. También coleccionaba huevos. Cuando el hombre murió, Vera hizo una enorme hoguera en el jardín con todo aquello: “Se bebió el whisky de malta preferido de su padre y se dio cuenta de que no sentía ninguna pena”. 
Brenda Blethyn
La actriz Brenda Blethyn (la castigada madre de suburbio, de Secretos y mentiras, de Mike Leigh) compone una Vera un poco más acicalada e igualmente buena en la serie televisiva. Para ambas versiones cabe concluir esta reseña con esta recomendación: “No te dejes engañar por esta mujer. Quiere que veamos que es una payasa. Es más lista de lo que parece”

 
Ann Cleeves
Una verdad oculta
MAEVA
Traducción de Esther Roig
315 páginas
                                                                                     21 Euros

martes, 22 de mayo de 2018

Humor inglés y suspense, una mezcla explosiva


(Rosa Mora)

Rara Avis recupera una joya de la época dorada de la novela británica de intriga. Publicada por primera vez en 1934, El asesinato de mi tía, de Richard Hull, es inteligente y desternillante.

  
 Ya desde la portada, El asesinato de mi tía arranca una sonrisa: un coche antiguo despeñándose por un abismo. 
  Edward Powell es un solterón pagado de sí mismo, sin oficio ni beneficio, con aspiraciones de dandi y de poeta…que vive con su tía.  En verdad, ambos conviven a duras penas en un un antiguo caserón en Llwll, un pueblecito de Gales.  Esta señora,   tutora y usufructuaria de su herencia, le pasa una renta, a  juicio de él muy exigua. Ella quisiera que él trabajase, pero Edward no está dispuesto a convertirse en un “inepto asalariado”.
 Y un día, el señorito Edward, como le llama el servicio, decide hacer realidad sus sueños.  Su vida sería mucho mejor si esta tía suya estuviese muerta. 

 

  Casi resultan enternecedores sus intentos de asesinarla: un accidente de coche, un incendio, veneno… En su esforzado empeño, sólo muere Pichís, su perro pequinés, el único que le proporciona “sensación de calma filosófica”.
  Se considera a P. G. Wodehouse como el padre del humor inglés. Evelyn Waugh o Tom Sharpe están en la misma línea. Son autores que nos han hecho pasar muy buenos ratos. Sobre las características que componen ese humor tan especial ha escrito Mauricio Bach en La Vanguardia: “La sátira social, en una sociedad con un rígido sistema de clases; lo absurdo y lo surreal, en un país en el que se valora el sentido común; el gusto por lo macabro y el humor negro, en una gente que es pragmática y racional; y evidentemente, tratándose de ingleses, un distintivo toque de excentricidad”.
 Algo de todo eso hay en El asesinato de mi tía. Edward lleva un diario en el que anota con detalle los métodos que utiliza para eliminar a su tía sin que caiga sobre él la más mínima sospecha. Es sensacional, como un juego de espejos: Edward se refleja a sí mismo y también lo que Mildred opina de él y lo que él opina de Mildred.
 Edward se revela como un tontaina rematado e inocentón, un tipo afrancesado que desprecia todo lo británico; la tía es grosera y pasada de moda, se aferra la tradición y no entiende sus aspiraciones; Mildred lo ve como un gandul, torpe, maleducado, algo afeminado, una pequeña figura obesa con el pelo rubio grasiento. No tiene desperdicio.
 En la parte final de la novela, Hull da un giro radical que sorprende por completo al lector. Un excelente suspense. Buenas son también las descripciones de las gentes de Llwll y de la vida doméstica en el caserón.
 No es la primera vez que El asesinato de mi tía se publica en español. Ya apareció, en 1983, en la colección Club del Misterio de Bruguera y, antes, en El Séptimo Círculo (Emecé), que dirigieron Borges y Bioy Casares, que publicó otras novelas de Hull, como Mi propio asesino o Prueba de nervios. Y en Selecciones del Séptimo Círculo, que editaron Alianza y Emecé.
 Richard Hull, seudónimo de Richard Henry Sampson (1897-1973), alcanzó el éxito con El asesinato de mi tía, la primera novela que publicó. Entró en el Ejército británico en la I Guerra Mundial y sirvió en Francia. También intervino en la II Guerra Mundial, como auditor para el Almirantazgo en Londres. Escribió una quincena de novelas y a en 1953 formó parte del Detection Club como ayudante de Agatha Christie.

El asesinato de mi tía
Richard Hull
Traducción de Ismael Attrache y Carmen Franci
Colección Rara Avis. Alba Editorial
256 páginas
18,50 euros
Ebook 7,59 euros


martes, 6 de marzo de 2018

Los juegos magistrales de Fred Vargas


(Rosa Mora)

La escritora francesa narra de forma muy original, en Cuando sale la reclusa, el maltrato que han recibido y reciben las mujeres 

 


En los años cuarenta del siglo XX, un grupo de escolares martirizan a once de sus compañeros en un orfanato. Ese mismo grupo se dedicará más adelante a agredir sexualmente a mujeres. Lo que más les gusta es la violación en grupo. En los años cincuenta, un padre desalmado secuestra, viola y alquila a sus dos hijas durante más de quince años. En los ochenta, nuevas violaciones. Ahora mismo, la teniente Froissy es acosada. La violencia y el Mal no retroceden.
  Tres ancianos mueren, en la actualidad, a causa del veneno necrótico de la araña  reclusa (Loxosceles). Un tipo de araña inofensiva, que se esconde y que no ataca si no se ve obligada.

 El teniente Voisinet, gran aficionado a la zoología, queda conmovido tras interrogar a una mujer violada hace años y elucubra una teoría que desconcierta al comisario Adamsberg: “Imaginemos que una mujer violada se adueña de una araña; se adueña entonces del fluido venenoso, domina el esperma ofensivo. De este modo, puede matar mediante la araña y gracias a la araña”     
  “¿Ahora? ¿En nuestra época?”, se pregunta el comisario. Voisinet se muestra convencido: “Pero ¿qué época? ¿Civilizada? ¿Racional? ¿Tranquila? Nuestra época es nuestra Prehistoria, es nuestra Edad Media. El hombre no ha cambiado un ápice. Y menos aún en sus pensamientos primarios”. Este es el quid de Cuando sale la reclusa, la nueva novela de la escritora francesa Fred Vargas (París, 1957). De rabiosa actualidad pero que se remonta a la Edad Media y recorre los tiempos hasta llegar a los foros de internet.

  Cuando leí El Ejército Furioso me pareció insuperable. Tiempos de hielo, todavía mejor y ésta aún más. Si existiera un Nobel de literatura negra (ella prefiere calificarla de enigma) habría que dárselo ahora a Fred Vargas. Aunque, como dijo recientemente en Barcelona James Ellroy, el Premio Carvalho (que el autor estadounidense recibió el pasado febrero) es mejor que el Nobel. Pues eso, a ver si un día gana el Carvalho.

  Las  muertes por loxoscelismo abren un vivo debate en las redes. ¿Ha habido una mutación? ¿Se debe al cambio climático? Adasmberg cree que los tres ancianos han sido asesinados, lo que provoca una rebelión en la Brigada Criminal liderada por el antes fiel y siempre sabio comandante Danglard. Piensan que el comisario ha perdido el norte. Adamsberg, enormemente intuitivo, ve “entre sombras” y se sirve de sus protopensamientos (burbujas gaseosas que le bailan en la cabeza) para resolver el caso.

 La venganza es uno de los motores de esta historia. ¿La de aquellos chiquillos torturados? ¿La de mujeres violadas? Las novelas de Vargas son siempre complejas y excitantes.

  Ahí entran los juegos magistrales de la escritora. En Cuando sale la reclusa, Adasmsberg liga el incidente de las arañas reclusas con la tragedia de las mujeres reclusas, que en la Edad Media se enclaustraban en cubículos minúsculos, porque eran consideradas indignas y apartadas de la sociedad por haber transgredido las normas antes del matrimonio, por ser repudiadas por su familia, por ser bastardas o infértiles, por no casarse…

 Fred Vargas narra de forma muy original el maltrato que han recibido y siguen recibiendo las mujeres. Desde las historias que se entrecruzan hasta la intriga y su desenlace, más el propio devenir de ese insólito grupo de policías, Cuando sale la reclusa es excelente. No da sosiego al lector.

Fred Vargas
Cuando sale la reclusa / Quan surt la reclusa
Siruela / Amsterdam
Traducción al castellano de Anne- Hélène Suárez. Traducción al catalán de Anna Torcal.
402 / 392 páginas
21,95 euros
Ebook: 11,39 euros



lunes, 26 de febrero de 2018

LLEGAMOS A DESTINO

(Rosa Mora y Lilian Neuman)

Unas imágenes de la ruta del pasado sábado 24 de febrero de 2018.
Muchas gracias por la entusiasta respuesta, ha sido un placer y esperamos volver a caminar en grupo muy pronto. Muchos libros y personajes nos esperan.  




martes, 20 de febrero de 2018

Vuelve la ruta literaria por Ciutat Vella

(Rosa Mora y Lilian Neuman)

Fotografía de LOURDES DELGADO

"Justicieras, rebeldes y malvadas. El impacto de la mujer en el género negro"


El sábado 24 de febrero a las 12 de la mañana emprendemos, una vez más, una ruta muy especial. Nuestros guías serán Anna Silber, Petra Delicado, Méndez y otros personajes y escritores. Un recorrido que pone el acento en el papel de la mujer en el género negro y descubre rincones y calles de la ciudad. 
   La ruta anterior fue gracias al impulso de la Biblioteca Francesca Bonnemaison. Y poco después de publicarse en la web de la biblioteca, se agotaron las plazas. Lo mismo ha ocurrido en esta nueva ocasión, a través de la biblioteca La Bòbila. De modo que les hablamos de la ruta y les animamos a que nos escriban a nuestro email, para poder tenerlos en lista para la próxima vez. 
¡Mil gracias por la entusiasta respuesta! 

A continuación verán el enlace. Los libros y autores que guían nuestro recorrido.


http://bibliotecavirtual.diba.cat/detall-esdeveniment/-/contingut/348105/ruta-literaria





 Novelas
Andreu Martín. La violencia justa
Stefanie Krempser. Calle de los olvidados/Carrer dels oblidats
Alicia Giménez Bartlett. El silencio de los claustros/El silenci dels claustres
Francisco González Ledesma. Peores maneras de morir
Victoria González Torralba. Llámame Méndez
Henning Mankell. El cerebro de Kennedy/El cervell de Kennedy
Rosa Ribas y Sabine Hofmann Don de lenguas
Teresa Solana. Negres tempestes
Xavier Theros. La fada negra
Empar Fernández. Mala sangre
Elsa Plaza. El cielo bajo los pies
Marc Pastor. La mala dona
Duración aproximada: 2 horas